Estaba claro que tocaba ser fuerte. Pero, ¿hasta qué punto? Una cosa es imaginarse cómo irá todo y otra muy diferente es realmente tener que afrontar esa realidad día a día. Está claro que mi alma está siempre ansiosa por conocer lugares nuevos y, de una manera o de otra, sé que pertenece al extranjero. Siempre está deseosa por conocer más allá de lo conocido y de explorar nuevas formas de vida. Pero mi corazón pertenece a aquello que llamamos "hogar". Y como dice la famosa frase "home is where the heart is". Indudablemente es él el encargado de decidir adonde pertenecemos realmente. El problema empieza cuando el alma anhela expandir sus fronteras y el corazón pide estar junto a quien ama. Es una lucha interior constante por encontrar el equilibrio perfecto. Y no es fácil. Muchas veces, uno se plantea qué hace realmente en el lugar en el que está y por qué no está allí donde pertenece.
Llevo mucho tiempo intentando pisotear a los fantasmas que me acosan desde hace tiempo. Y al final son ellos los que me acaban pisoteando a mí. Lo intento, juro que lo intento. Pero día tras día, me siento incompleta. Sé que no es esta la vida que merezco ni la vida que elegí. Porque hay tanta gente que se ve a diario y no se quiere y míranos a nosotros, muriéndonos por vernos y teniendo que cargar con el peso de la distancia. Distancia, la palabra más temida. Ella está presente cada día para que no olvidemos que todavía toca tachar un día más en el calendario.
Hubo tantas promesas que se quedaron en el aire... No hay un culpable, sino ella. Distancia. Y volver a empezar. Engancharse a la rutina. Sueños e ilusiones rotas. Miedos que, como ya dije, lucho por vencer y la vencida soy yo. Cada vez, me vuelvo más y más débil sin tenerte. Hemos vivido tantos momentos perfectos que por eso sabemos que esto no es lo que nos merecemos vivir. Sólo hay una cosa con la que la distancia no podrá jamás: con nuestro amor. Lejos de deteriorarlo, cada día mi amor por ti va en aumento. El día que te vea en el aeropuerto de París, te juro que realmente habré encontrado el sentido a todo esto. Sólo de imaginarme esos momentos, sé que ya mereció la pena.
Y la gente tiende a ser egoísta por naturaleza, yo lo he vivido. Y yo siempre había escuchado aquello de que si realmente quieres a alguien, tienes que estar dispuesto a sacrificar tu propia felicidad por la de esa persona. Lo entiendo perfectamente. Ver tu sonrisa, tu alegría y tu cara inocente, son el puro motivo de mi felicidad. Duele que tenga que ser a costa de la mía, así como duele no ser yo la que te la pueda proporcionar, pero son tiempos difíciles para los soñadores y sólo cabe esperar a que vengan tiempos mejores en los que llenaremos toda nuestra vida de recuerdos imborrables.
Quizás es el dolor de un sueño roto, de una ilusión quebrada, de un deseo roto en pedazos. Pero no hay mayor consuelo que el "te quiero" que desprenden tus labios cuando más lo necesito. Pocos, muy pocos, hay como nosotros. En vez de rendirnos y hundirnos con los contratiempos, más nos unimos y más cuenta me doy de que eres la definición exacta y perfecta de todo lo que siempre anhelé. Eres como un "voy a imaginarme cómo sería mi chico ideal" cuando somos pequeñas en carne y hueso. Mi alma gemela.
Y si por algo tengo que pedir perdón, es por mostrarte más veces de las que te mereces mi lado malo, el que no puedo controlar. Juro que cada vez que asoma, dejo de ser yo. Porque tú sabes bien quién soy yo, me conoces y estoy bien lejos de ser quien en esos malos momentos muestro ser. Sólo tengo claro que te lo mereces absolutamente todo. Te mereces a alguien que te quiera y que te sepa tratar. Un 22 de abril, tú me diste el regalo de que fuese yo esa persona, la encargada de llenarte de felicidad todos y cada uno de los días de nuestras vidas. Desde entonces, no puedo estar más agradecida.
Gracias por quererme en lo bueno y en lo malo, Adri. Gracias por demostrarme que también merezco que me quieran cuando todo el mundo me demostró lo contrario. Gracias por hacerme crecer día a día, por ayudarme a vencer todos mis miedos. Gracias por hacerme ver que nunca estoy sola. Gracias por cada palabra de cariño y cada gesto. Por cada minuto que me dedicas, que no son pocos. Por la paciencia cuando todo se me va de las manos. Gracias por haber correspondido al amor que sentí por ti al poco de conocerte. Gracias por ser capaz de aguantar detrás de un tiempo y una distancia que nos lo complican todo sin complicar nada al mismo tiempo. No tenías por qué aguantar esto y aún así eliges quedarte y hacerlo. Eres un héroe, aunque te hicieran creer lo contrario los 20 años anteriores. Eres una persona maravillosa, me atrevo a decir que no hay otro como tú. Eres tan perfecto, que todo lo demás carece de valor para mí. Y por todo ello, te admiro. Te admiro y te amo, mientras que mi amor por ti crece a cada paso que damos juntos. Porque tú me haces sentir lo que nunca antes había sentido. Yo creía saber lo que era el amor, y después te conocí y me enseñaste su verdadero significado. Sé que nuestra relación es algo que debo cuidar con cariño y esmero porque muchas veces creo que es lo único que merece la pena en mi vida, de la misma forma que sé que ésto sólo es el principio y que todo lo que nos espera, será maravilloso.
Te espero en 3 semanas en el aeropuerto de París. Te invito a ser feliz, yo pago ♥
Te quiero más que a mi propia vida. Sencillamente: GRACIAS POR TANTO

No hay comentarios:
Publicar un comentario