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miércoles, 8 de junio de 2016

The other way round




Et c'est à ce moment là, qu'un jour, soudain, tout change. Tout ce dont on avait envie tourne et prend un chemin si différent. Et quoi faire ? Rien, rien du tout. Je ne trouve même pas ni le mots ni la solution pour avancer. Le coeur s'en va et les sentiments s'envolent, ne veulent pas être conscients. Je serais prête à faire n'importe quoi mais seulement pour ceux qui montrent le vrai prix de l'amour et la vérité.

Un nouveau défit. Comment faire face. Aucune réponse...

sábado, 9 de abril de 2016

Bonsai

Porque eres delicada como un bonsai. Hay que cuidarte día a día con el mayor de los cuidados para que no te marchites y mueras. Ni eres una rosa ni eres el roble más fuerte, eres sin duda igual que un bonsai. Y nadie dijo que fuera fácil cuidar uno, pero si alguna vez deseas con todas tus fuerzas hacerte cargo de uno de ellos, tendrás a tu cargo algo muy bonito. Porque todo lo realmente maravilloso, no es fácil y requiere un esfuerzo. El bonsai es un árbol débil, así que necesitará que lo cuides y lo mimes diariamente con mucho amor y dedicación. Si el bonsai crece y se desarrolla con éxito, habrás sabido cuidar de algo muy débil y bello.

[...]

Definitivamente, soy un bonsai y tú, quien lo hace crecer día a día ♥






miércoles, 23 de marzo de 2016

El peso de la distancia

"Las relaciones a distancia son de aquellas cosas que sólo sabe explicarlas quien las ha sentido y sólo las entiende quien las ha vivido"


Se trata de encontrar mil razones y motivos por los que "esto debe funcionar, porque sí, porque le quiero". Tus amigos, que tienen a sus parejas a, como máximo, media hora de casa, te compadecen. Los envidiosos, mientras, dicen que te vas a estrellar. Pero os aseguro que duele más el no verle que el culo después de 12 horas de viaje.

Lo que se siente es, por ejemplo, estar en un grupo con tus amigos y estar deseando llegar a casa porque sus cosas ya no interesan, te interesa solo la persona que está a kilómetros de ti y punto y final. Aunque sólo sea para contarte que está haciendo la cena o viendo su serie favorita. Llevar en el bolso 20 baterías externas y entrar en pánico si se apaga el móvil. El móvil se vuelve el objeto más preciado de ambos y el Skype pasa a ser tu mejor amigo por excelencia. Porque la comunicación es el pilar de la relación. Pero comunicación de calidad: no escatimar en "te quieros", "te echo de menos" ni "qué guapo estás en esta foto". Ten en cuenta que las palabras no van a sustituir sonrisas, besos, caricias ni demostraciones de amor, así que no valen palabras frías ni carentes de emociones. La única forma que tiene la otra persona de saber que la quieres es a través de una tecnología de la información y tienes que saltar esa barrera. La comunicación te brindará la confianza porque hablar es conocer.

Sin embargo, todo esto acabará pasando, te vas acostumbrando a que pasen horas y días sin verle, tienes el calendario al que ya no le caben más cruces en fosforito y por fin, el día del mes que toca llegar a ese aeropuerto. Te palpita el corazón a mil por hora y te autoconvences a ti mismo de que todo esto sólo va a ser temporal. Porque el núcleo de toda relación a distancia es poner una fecha límite. Necesitas una fecha final de este calvario, de no poder tocarle, ni besarle, ni hacer el amor, ni desayunar juntos, ni cenar, ni cine, ni pasear... Una fecha que suponga ya no tener que despedirte más.

Pero a mí todo el tiempo separados me compensaba cuando le veía, me daba igual salir a cenar que quedarme todo el día en la cama viendo maratones de películas. Me daba igual no elegir ni esas películas ni el restaurante. Eso es lo bueno de las relaciones a distancia: que pasáis juntos 24 horas aprendiendo a convivir y aprendiendo a valorar el tiempo y cada momento. Da igual el plan secundario porque el plan principal es ESTAR JUNTOS. Y ya está.

También he de decir que no todo el mundo es capaz de soportar una relación a distancia. Hay que estar muy enamorado y tener un convencimiento absoluto de que la otra persona merece la pena, ya que este tipo de relaciones necesitan de muchos sacrificios personales. Hay que aprender a tener paciencia y a tener claro que cualquier sentimiento de pena, tristeza, añoranza, o un momento difícil en la vida, no tiene que alejarte del otro, sino hablarlo, apoyarle y comprenderle. Una cosa es la distancia física y otra, la emocional.

¿Sabéis? Cansarse de la distancia y romper con todo lo construido será la opción más sencilla muchas veces. Abandonar siempre es el camino más fácil. Y huir, la salida más sencilla. Pero es que estas relaciones no son sencillas. La mochila de la distancia pesa muchísimo y tiene que llevarse entre dos. De lo contrario, se acabaría rápido. Se trata de saber en qué dirección caminamos y demostrar que, por muchos baches que haya que ralenticen el paso, no hay que renunciar jamás a lo que día a día has conseguido con la otra persona. De hecho, suelen ser relaciones que, si triunfan, son sólidas. Porque las dificultades y los obstáculos os hacen más fuertes.

Por eso sé que merece la pena luchar por esto y por ti. Porque nunca antes había tenido tan claro el querer pasar mi vida al lado de una persona como lo tengo contigo.


Nunca me faltes...























domingo, 6 de marzo de 2016

Son tiempos difíciles para los soñadores




Estaba claro que tocaba ser fuerte. Pero, ¿hasta qué punto? Una cosa es imaginarse cómo irá todo y otra muy diferente es realmente tener que afrontar esa realidad día a día. Está claro que mi alma está siempre ansiosa por conocer lugares nuevos y, de una manera o de otra, sé que pertenece al extranjero. Siempre está deseosa por conocer más allá de lo conocido y de explorar nuevas formas de vida. Pero mi corazón pertenece a aquello que llamamos "hogar". Y como dice la famosa frase "home is where the heart is". Indudablemente es él el encargado de decidir adonde pertenecemos realmente. El problema empieza cuando el alma anhela expandir sus fronteras y el corazón pide estar junto a quien ama. Es una lucha interior constante por encontrar el equilibrio perfecto. Y no es fácil. Muchas veces, uno se plantea qué hace realmente en el lugar en el que está y por qué no está allí donde pertenece.
Llevo mucho tiempo intentando pisotear a los fantasmas que me acosan desde hace tiempo. Y al final son ellos los que me acaban pisoteando a mí. Lo intento, juro que lo intento. Pero día tras día, me siento incompleta. Sé que no es esta la vida que merezco ni la vida que elegí. Porque hay tanta gente que se ve a diario y no se quiere y míranos a nosotros, muriéndonos por vernos y teniendo que cargar con el peso de la distancia. Distancia, la palabra más temida. Ella está presente cada día para que no olvidemos que todavía toca tachar un día más en el calendario.
Hubo tantas promesas que se quedaron en el aire... No hay un culpable, sino ella. Distancia. Y volver a empezar. Engancharse a la rutina. Sueños e ilusiones rotas. Miedos que, como ya dije, lucho por vencer y la vencida soy yo. Cada vez, me vuelvo más y más débil sin tenerte. Hemos vivido tantos momentos perfectos que por eso sabemos que esto no es lo que nos merecemos vivir. Sólo hay una cosa con la que la distancia no podrá jamás: con nuestro amor. Lejos de deteriorarlo, cada día mi amor por ti va en aumento. El día que te vea en el aeropuerto de París, te juro que realmente habré encontrado el sentido a todo esto. Sólo de imaginarme esos momentos, sé que ya mereció la pena.
Y la gente tiende a ser egoísta por naturaleza, yo lo he vivido. Y yo siempre había escuchado aquello de que si realmente quieres a alguien, tienes que estar dispuesto a sacrificar tu propia felicidad por la de esa persona. Lo entiendo perfectamente. Ver tu sonrisa, tu alegría y tu cara inocente, son el puro motivo de mi felicidad. Duele que tenga que ser a costa de la mía, así como duele no ser yo la que te la pueda proporcionar, pero son tiempos difíciles para los soñadores y sólo cabe esperar a que vengan tiempos mejores en los que llenaremos toda nuestra vida de recuerdos imborrables.

Quizás es el dolor de un sueño roto, de una ilusión quebrada, de un deseo roto en pedazos. Pero no hay mayor consuelo que el "te quiero" que desprenden tus labios cuando más lo necesito. Pocos, muy pocos, hay como nosotros. En vez de rendirnos y hundirnos con los contratiempos, más nos unimos y más cuenta me doy de que eres la definición exacta y perfecta de todo lo que siempre anhelé. Eres como un "voy a imaginarme cómo sería mi chico ideal" cuando somos pequeñas en carne y hueso. Mi alma gemela.

Y si por algo tengo que pedir perdón, es por mostrarte más veces de las que te mereces mi lado malo, el que no puedo controlar. Juro que cada vez que asoma, dejo de ser yo. Porque tú sabes bien quién soy yo, me conoces y estoy bien lejos de ser quien en esos malos momentos muestro ser. Sólo tengo claro que te lo mereces absolutamente todo. Te mereces a alguien que te quiera y que te sepa tratar. Un 22 de abril, tú me diste el regalo de que fuese yo esa persona, la encargada de llenarte de felicidad todos y cada uno de los días de nuestras vidas. Desde entonces, no puedo estar más agradecida.

Gracias por quererme en lo bueno y en lo malo, Adri. Gracias por demostrarme que también merezco que me quieran cuando todo el mundo me demostró lo contrario. Gracias por hacerme crecer día a día, por ayudarme a vencer todos mis miedos. Gracias por hacerme ver que nunca estoy sola. Gracias por cada palabra de cariño y cada gesto. Por cada minuto que me dedicas, que no son pocos. Por la paciencia cuando todo se me va de las manos. Gracias por haber correspondido al amor que sentí por ti al poco de conocerte. Gracias por ser capaz de aguantar detrás de un tiempo y una distancia que nos lo complican todo sin complicar nada al mismo tiempo. No tenías por qué aguantar esto y aún así eliges quedarte y hacerlo. Eres un héroe, aunque te hicieran creer lo contrario los 20 años anteriores. Eres una persona maravillosa, me atrevo a decir que no hay otro como tú. Eres tan perfecto, que todo lo demás carece de valor para mí. Y por todo ello, te admiro. Te admiro y te amo, mientras que mi amor por ti crece a cada paso que damos juntos. Porque tú me haces sentir lo que nunca antes había sentido. Yo creía saber lo que era el amor, y después te conocí y me enseñaste su verdadero significado. Sé que nuestra relación es algo que debo cuidar con cariño y esmero porque muchas veces creo que es lo único que merece la pena en mi vida, de la misma forma que sé que ésto sólo es el principio y que todo lo que nos espera, será maravilloso.


Te espero en 3 semanas en el aeropuerto de París. Te invito a ser feliz, yo pago ♥


Te quiero más que a mi propia vida. Sencillamente: GRACIAS POR TANTO



























domingo, 21 de febrero de 2016

Si no tardas mucho, te espero toda la vida

Las cosas pasan por algo. Me gusta pensar que tú pasaste por mi vida para darme a entender que todos tenemos un alma gemela. Después de todo este tiempo aún me cuesta creer cómo es que tú y yo llegamos a este punto. Éramos dos extraños, sin ninguna posibilidad de encontrarnos en este mundo, y aún así, por casualidades de la vida, nuestros caminos se unieron.

Nuestro amor fue de esos que no pasan dos veces en la vida, de esos que desde el primer instante sabes que van a ser tu vida entera. Todas esas conversaciones eternas en la noche, los besos por las mañanas, las flores inesperadas.

Y tras repetir mil veces tus frases en mi cabeza, lo único que puedo pensar es que: "¿por qué querría yo salir con alguien más cuando contigo lo tengo todo?" Y aunque suene muy incoherente, yo te podría esperar toda la vida si eso significara que puedo estar contigo de nuevo. Para mí esperarte no es algo complicado, no es un favor, es algo que realmente quiero hacer.

Estoy aquí a la espera de que completes esa pieza tan importante del rompecabezas que te falta. Para que un día vengas y tomes la última pieza y la pongas en su lugar.

Eres de esos amores de novela, de esos amores que arden como el fuego, de esos amores que no debes dejar ir. Eres el amor de mi vida. Y si no tardas mucho, te espero toda mi vida ♥

jueves, 11 de febrero de 2016

Himmel erreicht

Las palabras son la expresión más directa de lo que llevamos dentro. De lo que día tras día sentimos y sentimos esa necesidad viva de expresar. A veces son sentimientos de alegría. Otras, de tristeza. Pero un corazón enamorado siempre será capaz de escribir los versos más bonitos. Hasta hace muy poco yo nunca me había planteado escribir, pero hay veces que la necesidad es mayor que el miedo. Por eso, aquí estoy, en esta silla, frente a esta pantalla, deslizando poco a poco mis dedos bajo un ritmo acompasado de teclas. La misma silla de la misma casa que hasta hace poco compartíamos. Soy muy poco experta en esto, pero hay sentimientos que afloran casi sin pensarlo. Y cuando eso ocurre, lo mejor es dejarlos salir fuera.
El tiempo me ha ido enseñando a valorar los momentos y a las personas. Cuando tienes muchas ganas de que algo ocurra, lo deseas con todas tus fuerzas y sueñas día tras día con que ese momento llegue. Y una vez lo hace, intentas dar lo mejor de ti mismo por aprovechar al máximo esa felicidad. Pero por desgracia, el tiempo pasa volando cuando se trata de momentos buenos y como todo, acaba teniendo un final. Y es cuando éste llega, cuando valoramos de verdad cada momento vivido. Os lo aseguro. Porque han sido meses y meses de larga espera y cuando por fin el momento se acerca, los nervios se apoderan de uno mismo. ¿Sabéis qué? Yo fui capaz de experimentar la verdadera felicidad en primera persona durante varios días y aún siendo persona de letras que tiene cierta facilidad para escribir, no he conseguido encontrar la manera de describir y de calificar esa sensación. Es como caer al vacío sabiendo que no vas a chocar contra el suelo. Como si el tiempo se detuviese. Como si ya no supieras describir lo que es la tristeza. A veces me pregunto por qué esos momentos no se vuelven eternos. ¿Cuál es el precio para alcanzar esta felicidad? Yo estoy segura de que mucha gente a lo largo de sus vidas afirmaría haber sido feliz. Pero, ¿serían capaces de describir lo que les ha llevado a pensar tal cosa? Yo creo que ese sentimiento es algo tan profundo que no puede atribuirse ningún adjetivo. Adjetivos no, ni palabras. Pero...¿qué tal hechos, vivencias, momentos y recuerdos? Yo creo que la felicidad reside en lo pequeño que hace grande cada uno de nuestros días. Y personas. Porque esta vida me ha demostrado que querer es poder. Y que si alguien quiere de verdad ser una parte importante de tu vida, removerá cielo y tierra por estar en ella. No existe una falta de tiempo, sólo una falta de desinterés, así que cuida de aquellas personas que día a día se dejan la piel por dibujarte una sonrisa y que subirían al cielo por bajarte una estrella. Por tanto, yo caracterizo mi felicidad con esos recuerdos mágicos. Porque mi felicidad comenzó ya aquel 6 de abril y se fue extendiendo a lo largo de estos últimos meses. Y la vida... la vida son locuras, ¿sabes? Y arriesgarte por lo que realmente amas. Aquel mes de noviembre en el que compré unos billetes de avión, supe que mi felicidad no tenía un precio, hecho que me confirmarían más tarde los últimos días del mes de enero. Dormir con la persona que amas y poder mirarle a los ojos durante un rato. Para mí eso ha sido "felicidad". Y cuando ésta termina, el vacío que queda es impresionante. También indescriptible. Pero vale la pena vivir algo así aunque luego esa soledad te atrape.


Y mira, yo sé que ahora es el hueco que queda vacío al lado de mi cama el que me va a acompañar cada noche. Que será tu recuerdo el único que vaya a pasear de mi mano ahora por las calles de mi pueblo. Sé que ya nadie intentará contar las estrellas que hay en el cielo. Que no habrá a mi lado a quién poder besar en cada esquina. Ni tampoco quien me susurre al oído cuando caiga la noche. En la mesa ya no pondré plato para dos ni en el cojín del sofá se verán dos huecos, sino sólo uno. Que a la ducha le sobra la mitad del espacio y la compra del supermercado será la mitad. Ya no tendré quien me regale un abrazo cuando más lo necesite y probablemente los necesite muy a menudo. El asiento quedará vacío a mi derecha en el tren cuando viaje y las calles se volverán más oscuras a mi paso. Miraré a los ojos de cientos de personas sin encontrar en ningunos la mirada que busco. Las películas ya no serán lo mismo cuando sea una manta la única que me dé el calor que tú me dabas. Porque el calor sin ti, se vuelve frío. Y la vela ya se ha consumido...


Sé que es el tópico más grande del mundo, pero me has hecho la persona más feliz de este mundo, Adri. Interminables horas de viaje nos separaban y ambos las recorrimos sólo para poder vernos una vez más. Porque nunca dos personas se necesitaron tanto, eso lo sé yo. Un GRACIAS mayúsculo es lo mínimo que te mereces. Y una vida llena de esa felicidad que antes traté de describir es lo que te pienso regalar siempre. No mereces menos.
Hay veces que formulando una pregunta, se agotan todas las respuestas. De la misma forma, sé que esta distancia que nos separa este año es la prueba que nos hace ver que realmente nos queremos. E incluso esos peores momentos que atravesamos nos ayudan a darnos cuenta de que todo lo demás fue realmente bueno y maravilloso. Me quedo con eso, mi vida. Los 11 mejores días y noches de toda mi vida me los has regalado tú. Y eres tú el mismo que me enseña, día tras día, a comprender y a sentir ese concepto de felicidad del que antes hablé. Porque nunca, nunca antes, había podido sentir algo parecido. Sé que algo tan fuerte no podría acabarse nunca porque a partir de este momento no hay día en mi vida en el que no vaya a recordar todo lo que juntos vivimos. Te amo ♥

viernes, 22 de enero de 2016

Eres


Eres tantas cosas, que ni siquiera sé por dónde empezar. Eres esa esperanza de cada mañana y eres esa luz cuando cae la noche. Eres la sonrisa ante cualquier adversidad. Eres el aliento ante cada desesperación. Eres la ilusión de una mirada cada día tras una pantalla. Eres el "puedes" de todas y cada una de mis inseguridades. Eres el abrazo de complicidad y la caricia que me hace despertar por las mañanas. Eres las palabras de ánimo que necesité en cada momento. Eres exactamente lo que necesito escuchar siempre. Eres palabras. Eres verso. Eres poesía. Eres lo soñado hecho realidad. Eres lo positivo ante la tristeza y la alegría de cada momento pesimista. Eres motivo por el que levantarse cada día. Eres de lo que he estado viviendo estos últimos meses. Eres los kilómetros que recorrería por un minuto a tu lado. Eres besos que transforman. Eres cielo, un cielo que nadie ha probado ni nunca lo hará. Eres compañía ante la soledad. Eres lo que admiro, lo que deseo, lo más preciado. Eres por quien nunca hice algo. Eres por quien haría todo. Y lo hago. Eres un 22 rodeado en el calendario. También tranquilidad ante cada problema. Calma ante el desasosiego. Eres por lo que uno se puede permitir sufrir porque con solo mirar esos ojos todo habrá quedado compensado. Eres estabilidad por cada altibajo. Eres el "te quiero" que cobra sentido a cada instante. Eres el latido de mi corazón cuando sonríes. Eres, eres y eres. Y me quedo corta.

Porque hace mucho tiempo, te vi sonreír por primera vez y entonces supe que yo también era capaz de escribir poesía después de saber que existes.

Eres, eres y eres. Y al mismo tiempo eres nada. Nada que se pueda describir con palabras. Para la que escribe estas líneas, eres indescriptible. Incalificable con los adjetivos que conozco. Lo más cercano es "perfecto", pero las malas lenguas dicen que nada ni nadie es perfecto. Eso es que no saben que existes.

"Que ya no eres sin mí, que yo sólo soy contigo"