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domingo, 21 de febrero de 2016

Si no tardas mucho, te espero toda la vida

Las cosas pasan por algo. Me gusta pensar que tú pasaste por mi vida para darme a entender que todos tenemos un alma gemela. Después de todo este tiempo aún me cuesta creer cómo es que tú y yo llegamos a este punto. Éramos dos extraños, sin ninguna posibilidad de encontrarnos en este mundo, y aún así, por casualidades de la vida, nuestros caminos se unieron.

Nuestro amor fue de esos que no pasan dos veces en la vida, de esos que desde el primer instante sabes que van a ser tu vida entera. Todas esas conversaciones eternas en la noche, los besos por las mañanas, las flores inesperadas.

Y tras repetir mil veces tus frases en mi cabeza, lo único que puedo pensar es que: "¿por qué querría yo salir con alguien más cuando contigo lo tengo todo?" Y aunque suene muy incoherente, yo te podría esperar toda la vida si eso significara que puedo estar contigo de nuevo. Para mí esperarte no es algo complicado, no es un favor, es algo que realmente quiero hacer.

Estoy aquí a la espera de que completes esa pieza tan importante del rompecabezas que te falta. Para que un día vengas y tomes la última pieza y la pongas en su lugar.

Eres de esos amores de novela, de esos amores que arden como el fuego, de esos amores que no debes dejar ir. Eres el amor de mi vida. Y si no tardas mucho, te espero toda mi vida ♥

jueves, 11 de febrero de 2016

Himmel erreicht

Las palabras son la expresión más directa de lo que llevamos dentro. De lo que día tras día sentimos y sentimos esa necesidad viva de expresar. A veces son sentimientos de alegría. Otras, de tristeza. Pero un corazón enamorado siempre será capaz de escribir los versos más bonitos. Hasta hace muy poco yo nunca me había planteado escribir, pero hay veces que la necesidad es mayor que el miedo. Por eso, aquí estoy, en esta silla, frente a esta pantalla, deslizando poco a poco mis dedos bajo un ritmo acompasado de teclas. La misma silla de la misma casa que hasta hace poco compartíamos. Soy muy poco experta en esto, pero hay sentimientos que afloran casi sin pensarlo. Y cuando eso ocurre, lo mejor es dejarlos salir fuera.
El tiempo me ha ido enseñando a valorar los momentos y a las personas. Cuando tienes muchas ganas de que algo ocurra, lo deseas con todas tus fuerzas y sueñas día tras día con que ese momento llegue. Y una vez lo hace, intentas dar lo mejor de ti mismo por aprovechar al máximo esa felicidad. Pero por desgracia, el tiempo pasa volando cuando se trata de momentos buenos y como todo, acaba teniendo un final. Y es cuando éste llega, cuando valoramos de verdad cada momento vivido. Os lo aseguro. Porque han sido meses y meses de larga espera y cuando por fin el momento se acerca, los nervios se apoderan de uno mismo. ¿Sabéis qué? Yo fui capaz de experimentar la verdadera felicidad en primera persona durante varios días y aún siendo persona de letras que tiene cierta facilidad para escribir, no he conseguido encontrar la manera de describir y de calificar esa sensación. Es como caer al vacío sabiendo que no vas a chocar contra el suelo. Como si el tiempo se detuviese. Como si ya no supieras describir lo que es la tristeza. A veces me pregunto por qué esos momentos no se vuelven eternos. ¿Cuál es el precio para alcanzar esta felicidad? Yo estoy segura de que mucha gente a lo largo de sus vidas afirmaría haber sido feliz. Pero, ¿serían capaces de describir lo que les ha llevado a pensar tal cosa? Yo creo que ese sentimiento es algo tan profundo que no puede atribuirse ningún adjetivo. Adjetivos no, ni palabras. Pero...¿qué tal hechos, vivencias, momentos y recuerdos? Yo creo que la felicidad reside en lo pequeño que hace grande cada uno de nuestros días. Y personas. Porque esta vida me ha demostrado que querer es poder. Y que si alguien quiere de verdad ser una parte importante de tu vida, removerá cielo y tierra por estar en ella. No existe una falta de tiempo, sólo una falta de desinterés, así que cuida de aquellas personas que día a día se dejan la piel por dibujarte una sonrisa y que subirían al cielo por bajarte una estrella. Por tanto, yo caracterizo mi felicidad con esos recuerdos mágicos. Porque mi felicidad comenzó ya aquel 6 de abril y se fue extendiendo a lo largo de estos últimos meses. Y la vida... la vida son locuras, ¿sabes? Y arriesgarte por lo que realmente amas. Aquel mes de noviembre en el que compré unos billetes de avión, supe que mi felicidad no tenía un precio, hecho que me confirmarían más tarde los últimos días del mes de enero. Dormir con la persona que amas y poder mirarle a los ojos durante un rato. Para mí eso ha sido "felicidad". Y cuando ésta termina, el vacío que queda es impresionante. También indescriptible. Pero vale la pena vivir algo así aunque luego esa soledad te atrape.


Y mira, yo sé que ahora es el hueco que queda vacío al lado de mi cama el que me va a acompañar cada noche. Que será tu recuerdo el único que vaya a pasear de mi mano ahora por las calles de mi pueblo. Sé que ya nadie intentará contar las estrellas que hay en el cielo. Que no habrá a mi lado a quién poder besar en cada esquina. Ni tampoco quien me susurre al oído cuando caiga la noche. En la mesa ya no pondré plato para dos ni en el cojín del sofá se verán dos huecos, sino sólo uno. Que a la ducha le sobra la mitad del espacio y la compra del supermercado será la mitad. Ya no tendré quien me regale un abrazo cuando más lo necesite y probablemente los necesite muy a menudo. El asiento quedará vacío a mi derecha en el tren cuando viaje y las calles se volverán más oscuras a mi paso. Miraré a los ojos de cientos de personas sin encontrar en ningunos la mirada que busco. Las películas ya no serán lo mismo cuando sea una manta la única que me dé el calor que tú me dabas. Porque el calor sin ti, se vuelve frío. Y la vela ya se ha consumido...


Sé que es el tópico más grande del mundo, pero me has hecho la persona más feliz de este mundo, Adri. Interminables horas de viaje nos separaban y ambos las recorrimos sólo para poder vernos una vez más. Porque nunca dos personas se necesitaron tanto, eso lo sé yo. Un GRACIAS mayúsculo es lo mínimo que te mereces. Y una vida llena de esa felicidad que antes traté de describir es lo que te pienso regalar siempre. No mereces menos.
Hay veces que formulando una pregunta, se agotan todas las respuestas. De la misma forma, sé que esta distancia que nos separa este año es la prueba que nos hace ver que realmente nos queremos. E incluso esos peores momentos que atravesamos nos ayudan a darnos cuenta de que todo lo demás fue realmente bueno y maravilloso. Me quedo con eso, mi vida. Los 11 mejores días y noches de toda mi vida me los has regalado tú. Y eres tú el mismo que me enseña, día tras día, a comprender y a sentir ese concepto de felicidad del que antes hablé. Porque nunca, nunca antes, había podido sentir algo parecido. Sé que algo tan fuerte no podría acabarse nunca porque a partir de este momento no hay día en mi vida en el que no vaya a recordar todo lo que juntos vivimos. Te amo ♥