Eres tantas cosas, que ni siquiera sé por dónde empezar. Eres esa esperanza de cada mañana y eres esa luz cuando cae la noche. Eres la sonrisa ante cualquier adversidad. Eres el aliento ante cada desesperación. Eres la ilusión de una mirada cada día tras una pantalla. Eres el "puedes" de todas y cada una de mis inseguridades. Eres el abrazo de complicidad y la caricia que me hace despertar por las mañanas. Eres las palabras de ánimo que necesité en cada momento. Eres exactamente lo que necesito escuchar siempre. Eres palabras. Eres verso. Eres poesía. Eres lo soñado hecho realidad. Eres lo positivo ante la tristeza y la alegría de cada momento pesimista. Eres motivo por el que levantarse cada día. Eres de lo que he estado viviendo estos últimos meses. Eres los kilómetros que recorrería por un minuto a tu lado. Eres besos que transforman. Eres cielo, un cielo que nadie ha probado ni nunca lo hará. Eres compañía ante la soledad. Eres lo que admiro, lo que deseo, lo más preciado. Eres por quien nunca hice algo. Eres por quien haría todo. Y lo hago. Eres un 22 rodeado en el calendario. También tranquilidad ante cada problema. Calma ante el desasosiego. Eres por lo que uno se puede permitir sufrir porque con solo mirar esos ojos todo habrá quedado compensado. Eres estabilidad por cada altibajo. Eres el "te quiero" que cobra sentido a cada instante. Eres el latido de mi corazón cuando sonríes. Eres, eres y eres. Y me quedo corta.
Porque hace mucho tiempo, te vi sonreír por primera vez y entonces supe que yo también era capaz de escribir poesía después de saber que existes.
Eres, eres y eres. Y al mismo tiempo eres nada. Nada que se pueda describir con palabras. Para la que escribe estas líneas, eres indescriptible. Incalificable con los adjetivos que conozco. Lo más cercano es "perfecto", pero las malas lenguas dicen que nada ni nadie es perfecto. Eso es que no saben que existes.
"Que tú ya no eres sin mí, que yo sólo soy contigo"