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sábado, 26 de diciembre de 2015

Puedo escribir los versos más bonitos esta tarde

Me desperté aquel 22 de diciembre por la mañana echando la vista atrás a esos últimos cincuenta días. Nada, absolutamente nada, había sido fácil aquel tiempo atrás. Por una cosa o por otra, siempre me invadía aquella sensación de tristeza que no me dejaba avanzar. Un día más que iba tachando en el calendario bajo el lema "un día menos, ya queda poco". La última semana fue una agonía. Era ya demasiado tiempo sin sus abrazos y sus besos. Había escuchado que nada sería fácil, que la vida también son momentos duros, pero nunca lo había comprobado tan de primera mano. Tenerlo enfrente era ya mucho más que una necesidad.
Hablaban de loterías, pero aquel día yo me llevé el premio más grande. Necesité unos minutos cuando sonó el despertador para terminar de creerme que por fin ese era el día en el que volvería a casa. El día más esperado por los dos. La maleta ya estaba lista en el pasillo y, tras prepararlo todo, salí. El ambiente en el instituto era más navideño que nunca y a todo el mundo le dije que ese día volvía a casa y que tenía muchas ganas. Pero no hubiera hecho falta porque el brillo en mis ojos hablaba por sí solo. Sonó el timbre y comenzó mi aventura. Esta vez sin problemas, por suerte. Muchas veces siento que tengo un ángel de la guarda que me cuida siempre y evita que me suceda algo. Andenes, trenes, muchedumbre, ajetreo, compras de navidad, gente que deambula por las calles hannoverianas sin descanso... Dos horas en tren hacia la ciudad de Colonia. Por fin el aeropuerto, que ya me resultaba familiar. Los nervios se apoderaban de mí. Cada vez ya se notaba más real. Después de hacer tiempo paseándome por los interminables pasillos de sus terminales, me acerqué a la puerta de embarque y escuché a mi alrededor gente hablando en catalán. Puede sonar muy raro, pero estar escuchando aquello, ya me hacía sentir como en casa. Después, la promesa de llegar sana y salva y de que ya quedaba menos para el reencuentro. El viaje, interminable. Bajo mis pies, las miles de luces que llenaban de color los países de Alemania y Francia. Hasta que por fin, tras el aterrizaje, pude leer a través de la ventanilla: "Aeropuerto de Barcelona". Y mi corazón se aceleró. Sólo quedaban doce horas para ese momento con el que tanto había soñado. Y de nuevo, esas caras conocidas. Las últimas personas a las que había despedido al irme, allí estaban esperándome con los brazos abiertos de nuevo. Sus acentos, las calles, la ciudad, el ambiente. Todo. Y tras pasar una noche en esta hermosa ciudad, amanecí con más ganas de vivir que nunca y me dirigí rumbo al aeropuerto. Tras dejar atrás la ronda de Barcelona con su tráfico infinito, llegué a la T1 y ya casi por inercia, me dirigí hacia la puerta de embarque. "Asturias", decían aquellas letras amarillas en la pantalla. Lo reconozco, no pude evitar sonreír y casi emocionarme ante lo real que se estaba volviendo aquello. Y tras una hora de vuelo en el que los nervios me consumían, aterrizamos. Y sí, la primera cosa que vi a través de la ventanilla fue, entre aquella lluvia fina que me recordaba que sí que había llegado a mi tierra, las letras de "Aeropuerto de Asturias". Y entonces me dije, sí, por fin he llegado. Atravesé los pasillos como un alma poseída. Existen muchos tipos de nervios. Pero aquellos que sentí no los puedo ni describir con palabras. Al atravesar las puertas, millones de sonrisas nos esperaban al otro lado del cristal. Abrazos, reencuentros... Esquivé la multitud como pude y empecé a correr por los pasillos del aeropuerto. El latido de mi corazón sonaba más fuerte que el de las ruedas de mi maleta. Levanté la vista. Había una columna. Y allí estaba. El motivo por el que me levantaba cada mañana durante esos 53 días. Dejé de verlo por un instante, hasta que lo volví a ver del otro lado de la columna. Solté la maleta, no me importaba donde cayera. Y nos fundimos en un abrazo eterno. Volver a besar sus labios fue como un regalo. Y nos miramos a los ojos. Después de tanto tiempo, nos costaba reconocernos. Ese brillo en sus ojos me cegaba y a la vez me recordaba por qué me había enamorado de él ocho meses atrás. Sentí tanto que necesitaba escribir. Y por eso estoy aquí escribiendo. Para reflejar la magia de un amor increíble y para agradecerle a él todos los ánimos y el cariño brindados a lo largo de estos casi dos meses separados. No eres un motivo por el que volver a casa; eres un motivo por el que no volver a alejarme nunca de tu lado. Te quiero.

"Los aeropuertos han visto más besos reales que muchas iglesias"





jueves, 17 de diciembre de 2015

The final countdown

"It's the things we love most 
that destroy us"


49 días

[...]


5 días


Porque a veces la única persona que te hace sentir fuerte, es la misma que te hace ser débil cuando se va de tu lado


[...]


Falta menos...♥



viernes, 4 de diciembre de 2015

Busco dos suelas nuevas para mis viejos zapatos
y un loco corazón para aliviar este mal trago
Harta de estar tan sola rodeada de tanta gente
te espero derrotada en el bar de siempre

Después de los conciertos ya no me sale la risa
¿será un mala racha o este invierno que no avisa?

Teniendo mil razones para no estar a mi vera
te quedas por aquí compartiendo primaveras
Tú eres la Coca-Cola, yo soy el Whisky barato
eres mi mezcla preferida para ahuyentar el llanto

Salimos a la calle cuando más llueve
gritamos entre coches cuando todos duermen

Tú eres mi cenicienta que nunca tiene prisa
una bala perdida hecha a mi medida

Cuando me siento herida me subes al tejado y ahí

La vida es menos puta si estás a mi lado...



18 días

Te amo



jueves, 26 de noviembre de 2015

Tiempos verbales


¿Y qué tal si nos damos un tiempo?

...

Por ejemplo, tú me das tu presente y yo te regalo todo mi futuro

...


Ver esta foto me trae un millón de recuerdos inolvidables y ahora que estoy tan lejos de todo esto y de ti, me di cuenta de lo realmente feliz que fui en esos días contigo. Fueron unas vacaciones mágicas y especiales que el paso del tiempo jamás podrá borrar. Sueño cada día con volver a ese lugar y también con todos los planes que nos quedan por delante. Un día menos en el calendario.

...

Porque da igual dónde estemos o qué hagamos. Mientras estemos juntos, sólo existe una conjugación verbal posible y es la de FUTURO PERFECTO ♥








martes, 24 de noviembre de 2015

Sólo me sirve tu calor

El resto sin ti, es frío


"No importa dónde nos hubiéramos conocido, sé que al final me habría enamorado de ti"



domingo, 22 de noviembre de 2015

22

Es su recuerdo, ya lejano, ahora lo busco como el mayor de mis deseos. Es esa sensación de "un sólo beso más, un abrazo más..." Y ese momento se vuelve eterno, parece no llegar. Los días sólo son una sucesión de horas y minutos que me llevarán a encontrarte de nuevo.
Muchas veces, mirándote a los ojos, supe que sería capaz de escribir poemas. Tú vales mucho más que todas estas líneas, ese brillo en tu mirada, esa sonrisa. Y aún así, me atrevo a escribir. Porque tengo un motivo, yo más que nadie. Y ese motivo está leyendo estas líneas. Hay demasiado que debo agradecerte... Tantos momentos juntos en la distancia. Sí, juntos en la distancia. Porque nunca tan lejos estuve de ti y nunca me sentí tan cerca a la vez. Haces que cada momento juntos, cada cosa que hacemos, se vuelva digna de recordar. Es increíble saber que eres mío, pero es aún más maravilloso saber que tengo el privilegio de ser tuya.
No hay mejor sensación que la de tenerte a un centímetro y sentir que todo se detiene. Echo tanto de menos esa sensación, casi tanto como a ti. Sé que fui muy feliz a tu lado porque ahora que no estás aquí, ya no puedo saber lo que es esa sensación de felicidad absoluta. Dicen que aprendemos a valorar cuando perdemos a alguien. Yo aprendí a valorar cuando me alejé de ti. Y si no fuera porque cada día me das fuerza, no soy capaz de imaginarme otra realidad que no fuese esta contigo.
Todos los mejores momentos de nuestras vidas están todavía por llegar, algunos de ellos llegarán muy muy pronto y pensar en esos momentos y viajes compartidos contigo, es lo que me hace seguir adelante.

Nunca me rendiré porque te prometí que jamás lo haría.

I keep on dreaming


sábado, 14 de noviembre de 2015

13 novembre 2015

Et alors... c'est la catastrophe qui est arrivée hier soir à la capitale française. Ses rues ont été tachées par le sang des inocents. Plus d'une centaine de morts et beaucoup de blessés. C'est ça vraiment la solution ? Où est-ce que l'on veut arriver ? Qu'est-ce que l'on attend de ce monde ?

La religion mal comprise malhereusement finit par tuer. On a déjà dit en Janvier que si Dieu existe, il ne veut pas que l'on se tue les uns aux autres. Et alors, pourquoi on fait ça ? On dit tous "Pray for Paris". Des prières pour Paris... mais dans quel but ? C'est précisement le fait de prier qui nous a conduit à cette situation-là. Comme John Lennon a dit avec sa chanson "Imagine": imagine un monde où l'on existe pas ni de religion ni des frontières ni des pays. Tu peux penser que je rêve, mais je suis pas le seul. Peut-être un jour tu en penseras aussi et le monde ne sera qu'un seul.

Je peux pas encore le croire. Hier ça a eu lieu à Paris, mais demain ? Ça peut toucher n'importe qui et n'importe où. Aujourd'hui Paris pleure. Nous pleurons. Le monde entier montre son soutien à cette ville.

NOUS SOMMES PARIS - 13.11.015



viernes, 6 de noviembre de 2015

Never give up

Después de un tiempo, uno aprende la diferencia entra sostener una mano y encadenar un alma.



Uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad. Uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas. Uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos. Uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Coge mi mano y nunca te soltaré. Porque mi miedo termina donde empiezas tú ♥

lunes, 2 de noviembre de 2015

Gracias por tanto

Unidos por el destino, unidos por un sentimiento 
Dos corazones unidos que laten al mismo tiempo 
Es un cuento perfecto, es un cuento sin final.
Me gustaría que este cuento fuese un cuento infinito 
Porque cada momento contigo siempre es el mas bonito

No me preguntes un por qué, lo único que sé es que te quiero 
A veces cuando estoy sola me rayo y me entra el miedo 
Miedo a perderte, "si tu te vas yo voy contigo"
Porque tú sigues llenándome y no quiero estar vacía

Mi objetivo en esta historia solo es hacerte feliz 
Porque una sonrisa tuya es más que todo para mi 
Quererte contra el viento y la marea 
Si tú vas conmigo, a contra corriente hasta donde nos lleve este río 
El destino esta en tus manos y en las mías también 
Recorrer esos caminos que jamás recorrió nadie 
Agarrados de la mano olvidando el sufrimiento 
Y esto es que esto va por temporadas 
Lógicamente estaré en las buenas y aguantare las malas 
Porque en una relación se está para lo bueno y lo malo 
Ya ha pasado medio año y hasta ahora todo hemos superado

Y puede que pierdas gente, pero a mi me tendrás siempre 
Y yo a ti te tendré a ti cada milésima en mi mente 
Me enamore de ti solo con mirarte a los ojos 
Una mirada tuya conseguía ponerme rojo 


Eres mi mundo, mis estrellas, mi luna y también mi sol 
Eres la luz que me ilumina las noches cuando estoy sola 
Lo eres todo para mí, me das todo a cambio de nada 
Y es que para mi tu amor es todo lo que deseaba 
 
Cada segundo contigo siempre es mi mejor momento 
Nuestra historia es mi cuanto favorito de entre cientos 
Y aunque ya no creía en el amor ahora es distinto contigo 


No me veo sin ti, quiero seguir el recorrido ♥

Te amo.


jueves, 29 de octubre de 2015

Must be strong

Dicen que por lo menos una vez en la vida, hay que cambiarle la vida a alguien. Por eso no es la mirada, es quien te mira. Y sentir ese algo que nunca has sentido e intentas averiguar lo que es. Porque estoy segura de que las mejores cosas en la vida son aquellas que nunca nadie ha descubierto antes. Y también, que esas cosas increíbles, no son precisamente cosas. La gente entra y sale de nuestras vidas constantemente, pero hay que saber escoger a quien te baje las estrellas y no te haga simplemente soñar con ellas.

Se sabe como reconocer a alguien especial cuando lo abrazas. Cuando te dan uno de esos abrazos que hacen que se detenga el tiempo y que hacen suspirar tan profundo deseando que ese instante se haga eterno... Cuando eso sucede, es cuando me doy cuenta de que todo es posible. Y ahí es cuando me acuerdo de ti.

¿Qué te parece un te quiero? Así porque sí, porque me apetece. Aquí. Ahora. Y contigo. Que al miedo hay que mirarle de frente y a los ojos. Te prometo que toda pesadilla tiene su despertar porque la felicidad es el resultado de haber vencido un gran miedo. Y yo estaré aquí siempre dispuesta a ayudarte a seguir adelante cuando no veas la salida. Convertiré cada problema en un juego y juntos superaremos cada obstáculo que la vida nos ponga por delante. Porque para mí, no hay mayor felicidad que volver a ver esa sonrisa y esa luz en tus ojos, después de un mal trago.

Toca regresar, después de dos semanas maravillosas a tu lado. Ahora sí, toca ser más fuertes que nunca, pensando en que tras este tiempo, sólo vendrán nuevas experiencias y tiempos muy prometedores. Todos los planes que tenemos en mente, son los que me dan ánimos para afrontar este tiempo.

Sé que habrá días en los que necesite un abrazo y un beso más que nunca. Y no tendré la suerte de tenerlos. Pero ahora, que me tienes aquí justo a tu lado, puede que también los necesite más que nunca. Quiero aprovechar cada momento al máximo contigo. Abrázame fuerte.

Y recuerda: jamás me pienso rendir porque hace tiempo te prometí que nunca lo haría.



Te quiero mucho


viernes, 23 de octubre de 2015

Contratiempos del destino

Ya hace bastante que no escribo nada, y desde luego hay bastantes motivos para hacerlo. En la última entrada, anunciaba mi próxima llegada de vuelta a casa. Hoy toca, sin duda alguna, escribir sobre el viaje.

La mañana del 16 de octubre por fin llegó. Habían sido tantas las cuentas atrás para que este día llegase, que estaba realmente nerviosa. Todo estaba ya preparado para volver a casa y para el ansiado reencuentro. Pero muchas veces el destino te tiene preparadas pequeñas sorpresas y contratiempos a los que uno tiene que hacer frente como buenamente pueda y sin rendirse. Ese día, yo iba a tener que poner a prueba mis capacidades, aún sin saberlo. Fue uno de los viajes más locos de mi vida, por no decir que fue el que más. Me desperté a las 7 am. He de decir que me dormí, sino llega a ser por la llamada de cierta persona recordándome que había llegado el día esperado. Ultimé todo y a las 8 am, mis caseros me llevaron a la estación de Bad Nenndorf. Era un día gris, llovía y había unos dos grados bajo cero. Lo recuerdo perfectamente. Me dejaron en la estación y me despidieron, deseándome un buen viaje. Al menos, sus intenciones fueron buenas, ya que nadie sabía lo que iba a ocurrir. Tenía que coger un tren dirección Hannover. Llegó uno en dirección Haste, el cual creí que debía de dejar pasar. Pero gracias a que pregunté a un hombre muy amable, me subí a ese tren y pude continuar mi trayecto. Él me explicó que era ese tren, y que debía de hacer transbordo en Haste. Por el camino, me fue preguntando adonde iba y de donde era. Le resumí mi vida en dos minutos y me contó que a él le gustaba mucho ir de vacaciones a España. Al bajarnos, me indicó adónde debía dirigirme y le di las gracias. Fui hasta el andén número 10 y unos minutos más tarde, llegó el tren que me llevaría a Hannover. El viaje duró poco y llegué con 10 minutos de antelación. Todo parecía perfecto. Dejé pasar varios trenes y por fin llegó el que yo debía coger. Tuve cuidado, ya que una parte del tren llevaba a una ciudad y la otra, a otra. Una vez en mi asiento, me relajé: sólo quedaban dos horas y algo de viaje y por fin, podría coger el avión que me acercaría un poco más a mi destino. Pero tras dos horas de viaje, me percaté de que algo iba mal. Sólo me quedaba una media hora para embarcar y aún no habíamos llegado a Colonia. El tren se detuvo en Düsseldorf y allí, anunciaron que tardaría por lo menos 40 minutos en arrancar. En ese momento yo estaba a 50 kilómetros del aeropuerto. Empecé a tomar poco a poco conciencia de la realidad y sentí como poco a poco, una impotencia se apoderaba de mí y de mis pensamientos. Sólo quedaba asimilar la realidad: no había manera de coger ya ese vuelo, lo había perdido por culpa del gran retraso de ese tren. Entre lágrimas y nervios, sólo buscaba el consuelo de la única persona que podía calmarme en ese momento. He de decir, que dentro de lo que la situación lo permitía, lo consiguió. Los pasajeros a mi alrededor, preocupados por mi estado, intentaban tranquilizarme mientras yo les contaba lo que me estaba pasando. Es en esos momentos en los que uno mismo entiende el control que tiene sobre el idioma extranjero, ya que en situaciones así no es fácil controlar otro idioma, pero al mismo tiempo, y en casos de necesidad, una persona es capaz de todo lo que se proponga. Yo no sabía ya qué hacer. No podía permitirme no llegar a Barcelona ese día, ya que sino perdería también el vuelo del día siguiente. Ya no había forma de ir en ese avión, y tampoco tenía claro si habría más vuelos y si podría permitírmelos económicamente hablando. La desesperación se apoderaba más y más de mí. Me parecía una pesadilla. Sólo pensar en abrazarlo de nuevo, me hacía sentir un ápice de esperanza. Entonces, un hombre que estaba a mi lado, el cual he de decir que me ayudó muchísimo a encontrar una solución, me aconsejó que la única esperanza que me quedaba para coger ese vuelo era bajarme en Düsseldorf y coger un taxi rápidamente. Eso hice. Cargué mis maletas en el taxi y entre prisas y nervios, le expliqué como pude al taxista mi situación. 50 kilómetros en menos de media hora: todavía no estaba todo perdido. Eso sí, el trayecto iba a costarme unos 100 euros, pero era un todo o nada. No sé si fue la desesperación que yo transmitía o la presión de la situación, que no era poca, que el taxista empezó a conducir de una forma bastante temeraria y no avanzamos ni 200 metros, cuando acabamos chocando contra otro coche. Entre voces y gritos alemanes, yo tiré 10 euros al taxista y cogí yo misma mis maletas. Fue ahí cuando la situación se tornó de verdad pesadillesca. Empecé a sospechar que el destino estaba jugando conmigo y que no quería que yo cogiese ese vuelo. Envuelta en lágrimas y desesperación absoluta, volví a marcar ese número de teléfono. Esa voz que era la única entre millones que lograría tranquilizarme un poco. Lo consiguió de nuevo. Me dirigí entonces a la estación, mientras llamaba a mi casero y le contaba todo lo que había pasado (en francés, por cierto) y él conseguía comprarme otro vuelo no muy caro. Primer golpe de suerte. He de decir que saber idiomas es un tesoro único y que es la base de todo viaje para este tipo de situaciones. Había pasado una hora y yo me dirigía a la estación de trenes a reclamar, cuando vi que un taxi frenaba a mi lado. Era el mismo conductor, que todavía quería llevarme al aeropuerto. Le expliqué que ya había perdido el vuelo y le di las gracias por todo. Acabó devolviéndome el dinero, aunque me negué. Cosas que en mi país nunca llegarían a pasar. Con mi reclamación ya en la mano, cogí un tren que me llevaría al aeropuerto. Casi vuelvo a perderme haciendo un transbordo, de no ser porque pregunté a una chica, que muy amable, me indicó que tenía que bajarme rápido en ese momento. Corrí con las maletas en la mano hacia otro andén. Lo único que deseaba era llegar ya a Barcelona y que ese día horrible llegase a su fin. Llegó el tren, lo cogí y pregunté cuántas paradas eran. Por mi acento y mi aspecto, un chico de Valladolid supo que yo era española y empezó a hablarme en español. Nos contamos qué hacíamos ahí y que volvíamos a casa en las vacaciones. Le conté también todo lo que me había pasado, a modo de desahogo, porque no hay nada más satisfactorio que poder expresar una angustia en la propia lengua materna. Se quedó frío con mi historia y me contó que a él ya le habían pasado cosas parecidas en otros viajes. También me contó que conocía bastante bien Asturias y esta conversación me fue relajando un poco más. Llegamos juntos al aeropuerto y nos dirigimos hacia la misma terminal, la B. El tenía que volar a Madrid y yo a Barcelona, así que llegados ese punto, nos despedimos casi como si nos conociésemos de toda la vida. Es lo que tiene encontrar a alguien de tu propio país en el extranjero, que todo acaba uniendo. Le di las gracias por haberme enseñado adonde tenía que ir. Me dirigí rápidamente al mostrador de facturación, todavía nerviosa por si algo más salía mal. La señora del mostrador, muy sonriente, me dijo que todo estaba en orden y me sonreía a cada cosa que yo le decía. Menos mal. Me dijo si me importaba viajar en los asientos de emergencia, a lo que yo simplemente me limité a contestar que no había problema, que lo único que quería era llegar a Barcelona. No sé ni cómo ni por qué, pero le acabé contando a ella también lo que me acababa de pasar. Fue una mujer que simpatizó mucho conmigo, ya que se asustó y me dijo que me tranquilizase, que todo iba a ir bien. Esperé la cola del control de seguridad. Todavía tuve que pasar por un cacheo completo y finalmente, después de atravesar mil tiendas de productos sumamente caros, llegué a la puerta de embarque. Nos llevaron en un autobús en el que había una confluencia de acentos alemanes y catalanes. Y escuchar esos acentos españoles, bueno, ya me entendéis de sobra... pues me tranquilizó, sabiendo que ya estaba mucho más cerca de mi destino y que lo peor ya se había quedado atrás. Despegamos y todavía tuve que enfrentarme al pequeño susto de que mi maletín desapareció en la cabina, pero el azafato lo acabó encontrando al instante. Ya nada podía salir peor, así que me relajé y disfruté del vuelo, como dicen los de Ryanair. He de decir que el azafato me hablaba en inglés, así que ese día, en tan sólo unas horas, había estado hablando español, alemán, francés e inglés. Sigo manteniendo que la riqueza de saber idiomas es algo maravilloso y que quien tiene la capacidad de poder hacerlo, posee un gran tesoro. Anunciaron por fin el aterrizaje en Barcelona y cuando por fin conseguí salir de la Terminal 2 de El Prat, no sabía si necesitaba llorar de alegría o de angustia acumulada. Al poco, me encontré con mis amigos y me llevaron a su casa en coche. Necesitaba un abrazo urgentemente. Por el camino, les fui contando todo con detalle y fuimos planeando su viaje a Hannover para hacerme una visita. Después de mi historia, yo a eso lo llamo tener valor... Por fin llegué a su casa, cocinamos, cenamos, reímos, nos lo pasamos genial... Salimos a tomar algo y por fin, nos acostamos. Al día siguiente, al asomarme al balcón, pude ver la Sagrada Familia (aún en obras) a lo lejos a la izquierda, unas vistas que no tengo el privilegio de disfrutar cada día. Después me di una vuelta con mis amigos cerca de la Torre Agbar por un mercadillo, mientras que al fondo se divisaba muy pequeñita, la Torre de Collserola y la noria colorida del Tibidabo. Todos los recuerdos de mis vacaciones en Barcelona tres meses antes, se me vinieron a la mente. Finalmente, me dejaron en coche de nuevo en la T2. Abrazos y despedidas y promesas de volver a vernos en tan sólo dos semanas. Y, tras preguntar a unos canarios muy majos, encontré la puerta de embarque. Pasé el control de seguridad sin problemas y me subí al avión. Sólo en ese momento, sentí que ya estaba más cerca de casa. Despegamos y, aunque yo iba en el pasillo, pude mirar por la ventana y ver toda Barcelona a mis pies. Majestuosa, impresionante. La Torre Agbar, ahora diminuta. La Sagrada Familia, Collserola de nuevo, millones de edificios... Barcelona es una ciudad que enamora se mire desde donde se mire...



Y por fin, tras sólo una hora de vuelo, aterrizamos en Santander. Tras hablar media hora con la misma voz tranquilizadora de la que llevo todo el relato hablando, con promesas de vernos en tan sólo escasas horas, llegó mi padre en coche. Dos horas más de viaje y ya por fin llegaría a mi casa. El viaje se hizo realmente interminable. Le fui contando todo lo que me había pasado y algunas experiencias de mi mes en Alemania como profesora. Y por fin, 36 horas después, llegué a Piedras Blancas. Abracé a mi madre, deshice como pude mi maleta, cené y me faltó tiempo para salir corriendo a esperar a la única persona por la que hice este viaje. Tras 10 minutos de espera, vi su coche llegar a lo lejos. Sentí un cosquilleo recorriéndome todo el cuerpo y muchos, muchos nervios. Habían sido 34 días de espera para volver a tenerlo entre mis brazos. Aparcó, se bajó del coche y por fin, nos abrazamos. Recuerdo que esa noche llovía. Besé sus labios, después de tanto tiempo habiéndolos necesitado. ¿Alguna vez habéis sentido que el tiempo se detiene y todo a vuestro alrededor deja de importar en ese preciso instante? No sabría cómo describir mejor esa sensación. Después de ese beso lo miré a los ojos. Vi como brillaban de alegría y, joder, os juro que sentí en ese momento que todo el sufrimiento que había pasado en el viaje había merecido la pena y había encontrado su recompensa. Todo lo malo ocurrido el día anterior desapareció cuando lo vi sonreír mientras me miraba a los ojos. Fue una noche mágica...

Dicen que no hay ningún camino fácil que te lleve a algo que merezca la pena. Y yo, esa noche, lo sentí más que nunca cuando, un mes después, me volví a sentir viva en los brazos de esa persona...

Te quiero, Adri. Simplemente: gracias por tanto.



































lunes, 12 de octubre de 2015

Wieder da

Love can hurt sometimes
but it is the only thing that makes us feel alive


You won't ever be alone
Just wait for me to come home ♥

viernes, 9 de octubre de 2015

A.


Nadie puede imaginarse lo que significa el caer desde un precipicio y que allí esté él para decirme: "tranquila, siéntate aquí y me lo cuentas". Cada problema a su lado es un juego. Es la única persona capaz de enseñarme el lado positivo de las cosas. Sólo él sabe transmitirme la tranquilidad que necesito en cada momento. Es la parte que me complementa a cada segundo aportando a mi vida eso que siempre me había faltado. A veces me pregunto qué habría pasado si nunca te hubiese conocido y sinceramente, no sé qué sería de mí.
Porque eres el único que sabe aguantarme en cualquier estado y eso es algo que cada vez me dejas más claro. Desde que estoy aquí tú me hiciste comprender que también hay distancias que unen. Te quiero mucho

viernes, 2 de octubre de 2015

La letra pequeña de la distancia

La letra pequeña de la distancia a veces duele, pero la solución es sencilla cuando al mirarnos, hacemos grandes todas esas cosas que pueden parecer pequeñas.

Eres el vuelco en el corazón tras una buena noticia. Lo que se siente al volar por primera vez en un avión. Ese cosquilleo en el pecho los 10 segundos antes de verte. Los nervios, las prisas, el deseo cuando la vela se apaga. Un regalo inesperado que ha cambiado tanto mi vida. Que ya no entiendo de los días, de las horas o minutos, si no es una cuenta atrás que termine con tu mano en mi cintura y mi boca en tu sonrisa.

Muchos hablan del amor cuando ni siquiera han sentido nada. Como si el amor no fuese eso que llega una vez en la vida y descoloca hasta el más mínimo rincón de tu vida. El amor no se elige. El amor llega cuando menos te lo esperas. Como las mejores cosas en la vida. Nadie elige salir a dar un paseo y que la lluvia te cale hasta los huesos. Como tampoco nadie elige salir a la calle y que ocurra algo maravilloso. Como cuando estás solo en casa y miras por la ventana. A lo lejos, en lo más alto del cielo, ves la estela de un avión que en cuestión de minutos cruzará el planeta entero. Y a esa misma velocidad, todos los recuerdos sobrevuelan también tu mente y rondan por tus pensamientos. ¿Recuerdas cuando viajábamos juntos en un avión cogidos de la mano? ¿Recuerdas aquellos tiempos no tan lejanos, pero a la vez tan distantes? ¿Recuerdas aquellos días en que me prometías que jamás nos separaríamos? Como si el amor no se clavara bien adentro cuando recuerdo las noches en las que amanecí abrazada a ti, noches que ahora se sienten tan lejanas...

Como si el amor no fuese el haber recorrido un día 2000 kilómetros para pasar los mejores días de mi vida y para hacer realidad mi sueño. Como si el amor no fuese el volver a recorrer el mismo número de kilómetros de nuevo para conseguir un abrazo más.

Como si no me hubiese sentido nunca en la cima del mundo y sentir que tocaba el cielo con mis manos...

 




Como si en realidad no sintiese lo que acabo de decir cada vez que rozo tus labios...

martes, 29 de septiembre de 2015

Algo diferente.

Visitas especiales para romper un poco con la rutina de cada día. Mientras poco a poco vamos encontrando nuestro nuevo sitio en Alemania y acostumbrándonos a este ritmo de vida, no está de más quedar de vez en cuando para ponernos al día y contarnos todas nuestras nuevas experiencias :)



Siempre hay que intentar buscar el sentido positivo al día a día y pensar que al final, se trata de pasarlo lo mejor posible e intentar disfrutar al máximo de esta experiencia que será inolvidable en nuestras vidas y siempre la acabaremos recordando como una etapa muy especial en nuestras vidas.

~ Keep on dreaming

martes, 22 de septiembre de 2015

Zweiundzwanzig


Un día más es un día menos. Cuando me sienta cansada y sin fuerzas para continuar, siempre encontraré el apoyo necesario para seguir adelante. Porque no importa lo largo que sea el camino; después del chaparrón siempre aparece el arco iris.



Keep on dreaming and never give up on your dreams ~

domingo, 20 de septiembre de 2015

Memories

¿Recuerdas la primera vez que nos vimos? Yo la he recordado hoy, y también la semana pasada. Y hace dos meses. Recuerdo perfectamente aquel momento porque no parabas de sonreír. Y era la sonrisa más sincera que yo había visto en mi vida.


Recuerdo nuestro último día porque fue el primero en que te vi llorar. También recuerdo que esa noche tuviste miedo a volar y que yo te dije que llenaría el suelo de todos los paisajes de almohadas si así volvías a batir tus alas. Y aunque nunca te lo dije, tampoco nunca dejé de cuidarte. Qué caricia tan suave puede ser a veces el pasado, qué precioso es tenerte y saberte libre. Qué bonito saber que cuando te fuiste de mi estómago fue para mudarte al corazón. Qué utopía pensarte y decirte que las razones por las que te quise son las mismas por las que nunca voy a dejar de quererte.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Ziel erreicht!


Despedidas. Despertador. 8 am. Avilés. Santander. Un viaje lleno de dudas e inseguridades de última hora; los nervios a flor de piel. Finalmente, el vuelo. Dos horas y media de espera hasta llegar por fin a destino: Alemania. Gente, maletas, ajetreo. Primer contacto con la lengua alemana. Y ahí en la frontera con Holanda, bus número 73. Después, una hora en tren casi interminable. Trenes y más trenes. Verspätung. El cansancio que podía con nosotras. Y finalmente... Köln. Explorando la ciudad por la noche, buscando WiFi en cada esquina de la ciudad. Lunes por la mañana, recorriendo de nuevo la ciudad, explorando sus rincones más ocultos. Y por fin, el reencuentro con los demás auxiliares. Las primeras caras conocidas. Y tras una larga media hora diciendo cómo te llamas, de dónde eres, a donde te han destinado y qué estudiaste, llegamos a Maria in der Aue para dar comienzo al primero de los tres días que nos esperarían allí. En cuanto a la experiencia, me faltan palabras para expresar lo positiva y enriquecedora que fue para mí, despejándome cualquier miedo y cualquier duda sobre el curso que está por llegar. A cada día que pasaba, y con cada persona con la que hablaba, me daba cuenta de que no era la única que sentía miedo ante lo que se avecinaba. Conocer gente de todos los rincones de España y comprobar incluso las diferencias que existen entre nosotros y nuestra propia cultura. Gente que seguiré viendo a lo largo de este año y otra, que muy a mi pesar, quizás ya no vuelva a ver, ya sea por la distancia o bien porque estos tres días no dieron para llegar a conocer a los casi 150 que participábamos en estas jornadas de acogida. Actividades, fiestas, juegos, comidas...que nos fueron uniendo poco a poco. Pero como todo lo bueno, llegó el momento más duro: la despedida. Y sí, la ciudad de Köln vio caer algunas lágrimas entre tantos abrazos y esos "que te vaya muy bien, nos vemos pronto". A partir de aquí, cada uno comenzaba su propia aventura. Gracias, chicas, por ser el apoyo que necesitaba en esos momentos y sobre todo por los buenos ratos que pasamos juntas, las risas, las charlas y los ánimos durante estos días juntas. Como dijo un personajillo, toda experiencia mala también tiene su lado bueno y desde luego, en este caso, fue sin duda estar más unidas que nunca. Ziel erreicht.

Keep on dreaming ~